lunes, 7 de diciembre de 2015

Three in a row

Voy a pedir perdón, porque creo que lo merezco, porque se me estaban acumulando errores, por haberme dejado perderme.
Perdón, a mi misma por permitir que no plasmara por escrito lo que siento.
Perdón, por dejar de ver los desfiles, que es lo que más me gusta.
Perdón, por no estar leyendo un libro que me haga llorar.
Perdón por abandonar el cine.
Perdón por no nadar.
Perdón por estar buscando cosas sin parar y no darme cuenta de que tengo todo lo imprescindible.
Perdón por la presión a la que me someto.
Perdón por no saber controlar mi mente.
Perdón por dormir poco. Muy poco.
Perdón por llorar. Demasiado,
Perdón por parecer entera cuando no lo estas.
Y ahora, enhorabuena por llegar donde has llegado, por estar aprendido a parar y a dormir más. 
Por entender que a veces se necesita ayuda, por estar aquí haciendo esto ahora mismo. Por volver a ti, por ser tú cuando no estás intentando ser tú. 
Bien hecho.

W

Darte besos era como beber agua cuando tienes mucha sed. 
Mucha sed.

Buenas tardes

Hay días en lo que hay que recomponerse, coger los pedacitos del suelo y volver a pegarlos. Despacito, dejando que encajen y nos hagan bien. 
Nos lamemos las heridas para que no vuelvan a sangrar, y que el idiota de turno no nos vuelva a hundir. También, nos convencemos (que es la parte más dificil) de que es domingo, pero que estamos bien que podemos con esto. 
Pero ¿y que pasa cuando no se puede? Pues llega el lunes y aún estamos medio hechos, así volvemos a casa a las ocho esperando que alguien nos quiera ¡qué suerte que alguien nos quiera!
Así que si esto va a por alguien, es por lo que no tienen a alguien que los quiera y siguen a medio hacer el lunes, a esos: 
Todo pasa.

Firmado. C

jueves, 21 de mayo de 2015

He de confesarte, muchacho,
que fuiste una de mis estrategias,
nunca el fin ni el final.
Más bien una maniobra de arrastre
por el constante placer de demoler todos tus fondos.
Que si alguna vez te dolí,
fue por un “Vamos a rodar cabezas”;
que si alguna vez te quise,
fue sin querer;
que si alguna vez te necesité,
fue por equivocación;
que si alguna vez te llamé a altas horas,
no fue por amortiguar el silencio de tus hoyuelos,
sino un efecto colateral
de una declaración narcisista,
de un plan atómico contra el amor.
Que si alguna vez estuviste a una coraza de
besarme y por qué no,
yo estaba siendo un tetraedro
abriendo intersecciones y en punto ciego,
a un matiz de lijarme las esquinas,
que por poco,
no acuchillan tus orillas a traición.
Y a pesar de tus intentos por doblegar mi seducción,
sometiéndome al imperio de tu cero gravedad,
me inspiras la más voraz indiferencia
y nada.
Como cuando nos tropezamos por primera vez y
pensaste que tus proximidades eran la ratonera
que me ahogaría en la comisura de tus secretos.
Sin embargo,
mira en el desastre en el que nos hemos refugiado,
sin piratas ni matanzas.
También sin el oro
por el que maquiné un bosquejo de busca y captura
sin implicaciones sentimentales por la vereda
que mereciesen la pena.
Seguí conspirando a espaldas de la humanidad,
 después de tus obstinaciones a sí y a no.
Y otra vez sí. Y otra vez no.
Parecía que jugabas a tentarme la suerte,
parecía que por momentos aflojaba mi blindaje.
Creías que no sería capaz
de manosear tus rizos y largarme
como quien se olvida un paraguas al salir.
Y no te equivoques, muchacho,
que aunque adivinaste
el código de seguridad en mi costado,
todas las cerraduras de mi racionalidad permanecen frías
e intactas.
Mi debilidad al acaso, imposibles, intocable,
a la ce de complicado,
a la uve de volarte la cabeza y a oscuras la inercia contra mí
 y rectificar las paredes que elevo para no dejarte entrar.
Hoy nos abandonamos a la disonancia,
sabiendo que yo resulté un error de cálculo
y tú un descosido en mi listado de oportunidades,
sin puertas ni ventanas ni respiraderos.
Mientras que ninguno de los dos sigue siendo.
Y que si alguna vez te busqué,
fue para no encontrarte;
y que si alguna vez te besé,
fue por robarte el aire;
y que si alguna vez te sequé,
fue por no bebernos el tiempo,
y que si alguna vez te olvidé,
fue para no rompernos
más.

Y que si alguna vez te quise,
fue sin quererte.

http://lalluviadenoviembre.blogspot.com.es/2014/11/masacre-en-ti-mayor_21.html

miércoles, 13 de mayo de 2015

Aun es Mayo.

Siempre vuelvo a ti, ¿ te das cuenta? No sé cuando dejare de hacerlo. 

Afirmaría que es por la voz mental. Esa, que todos tenemos, la que nos dice que el despertador ya ha sonado, cuando cruzar la calle o que empieces a correr. Pero  eso, realmente no tiene ningún misterio.

Creo en la voz que elige una canción u otra, que te lleva a decir "de chocolate" y no de vainilla pero aun así, si tuviéramos llegar a la clave del asunto, yo creo en aquella que te dice: Para. No, en serio. Para. Respira. (1,2,3). Mira al frente. Ya está.


 No todos la tienen. Yo no la tengo. 


Eres tú. 
¿Quién lo iba a decir? 
Tú. Y tu don de envolver en paz. 
Asi que sí, siempre vuelvo a ti. Siempre escribo sobre ti, y es porque no puedo dejarte. Al principio no comprendía cómo era posible que te hubieras ido, igual no lo has hecho, igual ahora, solo estas más presente. 




O el auto convencimiento es la cura de cualquier mal. 

miércoles, 7 de enero de 2015


A las ocho de la tarde los domingos estás mas presente. Cuando recojo la mesa y pienso en como me gustaría estar en la cafetería contigo. En la mesa redonda al lado de la barra contra el cristal, sentados uno al lado de otro.

A las 10 de la noche, de ese domingo pienso en lo estancada que seria esa vida. La cafetería de siempre, la calle que da al portal de cuando llueve, la sala de cine que nos gusta. Y es en ese momento en el que detesto el sabor agridulce que se forma cuando esta todo demasiado planificado. Como si la diversión tuviera un horario y un lugar. Tuviese que durar un tiempo determinado, para que todo fluya sin que nada influya. 

Menuda chorrada.

Y entonces entorno a las 12, me voy a dormir, y realmente estoy tan cansada, que mi unico deseo volver a empezar, from  scratch. Con todo nuevo, con mas libertad, con una versión de mi misma, sin limitaciones, con una vida en la que lo único importante, es seguir respirando y en la que tu, no estas incluido. Se que debería sentirme culpable por saber en el fondo del alma que no te quiero, y lo se querido, porque si soy sincera la última persona en la que pienso antes de dormir, no eres tu. 

                                         
Soy yo.

My world like nobody else

Despacito. Como si estuviéramos conectados a una maquina de oxígeno en una habitación del hospital. Los sentimientos los quiero en tubito. Estrecho. Con cuenta gotas. Para no destruir(nos).  Para que te enamores como cuando te quedas dormido,así,  sin darte cuenta. Y te despiertas en un escenario idílico, en el que nada importa y solo piensas en el presente, en si vamos a ir al cine o al fin del mundo.