martes, 14 de mayo de 2013

De sonrisa contagiosa

El día que menos esperaba prometió robarme una sonrisa, y automáticamente después el corazón. Da igual cuánto me resistiera, da igual cuántas veces dijera que no, que él siempre tenía ganas de preguntar una vez más si me iba con él. Y es que si hay algo que no puede mentir son los ojos. Los ojos no usan palabras para enredarnos, estos hablan sin que lo podamos controlar, sin que podamos evitar expresar lo que sentimos realmente en nuestro interior, y por mucho que intentemos silenciarnos, no podemos. Si alguna vez escuché eso de 'los ojos son el espejo del alma es porque a pesar de no poder hablar no pueden callarse.

-Por eso, si alguna vez no te fías de mis palabras, mírame a los ojos- Solía afirmar, mirando hacia arriba.

 Aprendí a ceder a completar la frase y saber que si sus ojos no me decían lo mismo que su boca, tenía que cerrarle los labios. Alguna vez me preguntaron eso de si he encontrado limites al amor. A ese amor yo solo le he encontrado una frontera, la que cruzas el día que quieres a morir. Ese limite solo puede sobrepasarse. Cuando encuentras ese amor de verdad,se graba ahí en el pecho y es absurdo deshacerse de él.Y llegará un punto en el que ya sera posible amar y a la vez odiar. 

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