martes, 11 de junio de 2013

Es cuando nos sentimos más felices, más atacados, más eufóricos e irradiamos felicidad, las promesas cobran más fuerza, cuando prometes llamarle "amor mío"al primero que no te haga daño. Cantas en voz alta, bailas cuando no se puede y regalas sonrisas, amas el Sol, la lluvia, el hecho de que haya música de fondo. Subes tu intensidad, descontrolas, hasta que a veces llega alguien que te hace disfrutar de todo eso sin la necesidad de sentirse más, simplemente lo hace cuando eres tu mismo y no importa el tiempo, la música, ni las palabras.

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